La tierra prometida

Vamos, C’mon, Davai, Alle etc son los gritos de batalla que se escuchan en esta Torre de Babel del Tenis ubicada en Florida, USA.
Florida y en especial las regiones de Tampa y Boca Raton, se han convertido en una verdadera producción industrial de jugadores de tenis. Es muy común escuchar entre los jóvenes atletas la frase de “I wanna go Pro”
La verdad, es que las cosas han cambiado mucho desde mis comienzos en el tenis profesional. En aquella época, la opción de dedicarse al tenis profesional, estaba mas bien limitada a los juveniles con mayor éxito en sus respectivas, categorías, países o regiones. Esto también dependía del nivel competitivo de cada país en particular, ya que no era lo mismo ser el número 4 del ranking de juveniles en Francia, que ser el número 4 de un país con menos renombre y nivel tenístico.
Hoy en día debido a la cantidad de eventos de $10.000 ITF, los llamados torneos Futuros, muchos jugadores tienen acceso a entrar al ranking ATP. Ahora, el tema es determinar el objetivo para dedicarse al tenis y poder llamarse “tenista profesional”. Si el objetivo consiste en solo entrar al ranking y aparecer una temporada en él, adelante, este es un objetivo alcanzable para muchos. Ahora, si estamos hablando de permanecer en el ranking por 10 años, vivir de esto y ojalá juntar algún capital financiero u empírico para ser usado en la vida después del tenis, estamos hablando de un tema totalmente diferente y desconocido para la mayoría de los padres y de por ende para sus hijos.
Siendo un jugador de los de atrás en el ranking nacional o ITF, las probabilidades de vivir del tenis hasta los 30-35 años son muy limitadas y aunque tratemos de cerrar los ojos y ser positivos, argumentando que Ferrer pudo y que no era tan bueno en los juveniles, (quien esta informado sabe que ya jugaba muy bien de joven y además tuvo la capacidad mental para vencer sus propios demonios), en algún momento la realidad nos toca el hombro y nos pregunta como va el proyechttp://www.sport-mind.comto.
En esta carrera frenética por llegar a ser profesional, los padres buscan al mejor entrenador para sus campeones y lo mas adecuado para su bolsillo. Ojala se pudiese hacer la mínima inversión y luego cosechar premios de millones de dólares. Los chicos siempre serían mejores, si el coach le hubiese enseñado tal o cual cosa, o si los chicos que entrenan con ellos, le pusieran mas garra, olvidando que una gran parte del aprendizaje es ambiental e intrínseco, o sea, viene de adentro y no se compra, no importa cuanto dinero invirtamos en el proceso. Es cierto que los coaches y el medio ambiente influyen, y mucho! Pero también es cierto que la voluntad y el talento, al igual que el agua, siempre encuentran un camino.
En este proceso de búsquedas se destruyen familias, amistades con coaches, con otros padres, con otros jugadores etc, dejando de lado lo único realmente concreto que se puede sacar del proyecto “tenista profesional”; el desarrollarse como persona, entender lo que es un estilo de vida sano y mejorar el carácter, algo que se necesita y se puede usar el resto de la vida.
Creo que es algo para meditar….

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